CUANDO EL SUFRIMIENTO NO ENCUENTRA RAZÓN

2017-12-24 17.58.52

Por Susana de Cano

Job 3:10-13 “Porque no cerró las puertas del vientre de mi madre, Ni escondió la aflicción de mis ojos. ¿Por qué no morí yo al nacer, O expiré al salir del vientre?¿Por qué me recibieron las rodillas. Y para qué los pechos que me dieron de mamar?Porque ahora yo reposaría tranquilo; Dormiría, y entonces tendría descanso.”

Uno de los lamentos más fuertes que Job realizó mientras estaba experimentando sufrimiento y dolor inexplicable.  El simplemente deseaba morir.  ¿Te has sentido así? ¿Que todo lo que te sucede no tiene sentido? ¿Que es injusto? Sobre todo cuando las situaciones parecen agravar cada día y no tener fin.

El libro de Job es uno de mis favoritos.  El sufrimiento inexplicable que sufrió Job para la razón humana es una esperanza y consuelo.  Sí, esperanza y consuelo.  No porque queremos sufrir, sino por lo que Dios obró en la vida Job:

Job 42: 1-6 “Entonces Job respondió al Señor“Yo sé que Tú puedes hacer todas las cosas, Y que ninguno de Tus propósitos puede ser frustrado. ¿Quién es éste que oculta el consejo sin entendimiento? Por tanto, he declarado lo que no comprendía, Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no sabía. Escucha ahora, y hablaré; Te preguntaré y Tú me instruirás. He sabido de Ti sólo de oídas Pero ahora mis ojos Te ven. Por eso me retracto, Y me arrepiento en polvo y ceniza.”

No encontramos una respuesta clara por parte de Dios hacia todos los padecimientos y pérdidas de Job. Mientras Job se queja, Dios inicia una conversación con él a partir de decirle:  El Señor respondió a Job desde el torbellino y dijo: “¿Quién es éste que oscurece el consejo. Con palabras sin conocimiento? Ciñe ahora tus lomos como un hombre, Y Yo te preguntaré, y tú Me instruirás. ¿Dónde estabas tú cuando Yo echaba los cimientos de la tierra? Dímelo, si tienes inteligencia. Job 38:1-4.  Dios le contesta hablándole de Quién es Dios desde el principio de la creación.  Le habla acerca de Quién es Dios. ¿por qué? Porque si conocemos a Dios, ¿qué más explicación queremos?

Nuestra mente humana necesita una explicación lógica para lo que nos acontece, para poder aceptar o arreglar lo que pasamos.  Unos dicen, es el diablo, otros porque pecaste, otros porque no tienes suficiente fe, otros porque no estás haciendo esto o lo otro, igual que los amigos de Job, pensando que la explicación al dolor siempre mestá en nosotros o nuestro comportamiento.  Otros incluso van más allá en su creatividad en decir que entre más sufres más santo eres, o es porque Dios te va abrir una puerta grande o algo mejor viene y por eso Él te pone a sufrir para compensar tu dolor con algo terrenal grande.  TODO ESTO ALEJADO DE LA VERDAD.

El sufrimiento entró al mundo desde el jardín del Edén.  Desde que el hombre se reveló contra la Voluntad de Dios sufre las consecuencias de la separación con Él.  Y nosotros como hijos de los primeros hombres, heredamos esa naturaleza rebelde con la cual luchamos todos los días.  Vivimos en un mundo caído con otros pecadores, el sufrimiento es inminente. Si bien es cierto que sufrimos porque pecamos, porque hay un enemigo de nuestras almas, también es cierto que sufrimos porque nos hacen daño, y porque nuestra fe mengua, también es porque vemos lo terrenal más dichoso que tener a Cristo. Sin embargo, algo sucede mientras hay sufrimiento: vemos a Dios.

Dios no está tan interesado en la situación que nos acontece, como en la forma en la que respondemos a dicha situación.  El orquesta y permite situaciones en nuestra vida como Soberano Rey y Buen Padre que es.  Nuestra mentalidad es aún tan terrenal que por eso el sufrimiento es tan fuerte que gritamos: ¡mejor no hubiera nacido!  Nuestros ojos dejan de contemplar la esperanza de que un día estaremos con Dios donde nunca mas habrá sufrimiento.

“Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4:16-18

Nuestra razón demanda una respuesta al sufrimiento, y bien hacemos en examinar nuestro caminar con Dios, pero muchas veces simplemente Dios quiere que le veamos.  Mientras nuestra mirada está arriba, nuestro corazón se llenará de lo celestial y lo terrenal solo será un motivo para agradecerle que tenemos una esperanza inamovible (1 Pedro 1:3, 13), que este no es nuestro hogar final.  Se que el dolor no es agradable, el dolor de la enfermedad, el sufrimiento de la escasez o de las deudas, la incertidumbre de no tener trabajo, el dolor de la traición, la frustración por la depresión, la tristeza por la pérdida de un familiar y el continuo desánimo por las circunstancias difíciles.  Pero allí en esos momentos, recordemos a Cristo que ha prometido estar con nosotros hasta el fin de los días (Mateo 28:20), que Él es nuestra fortaleza en la debilidad (2 Corintios 12:10), que Él ha vencido al mundo (Juan 16:33), que se compadece de nosotros (Hebreos 12:4), que nada nos separa de Su amor (Romanos 8:37-38) y que un día estaremos con Él para siempre (1 Tesalonicenses 4:17).

Si ahora estás pasando aflicción, no te alejes de Dios, no te quejes, llora en oración a Tu Padre que te escucha y auxilia en darte consuelo, fortaleza, alza tus ojos a los cielos de donde viene tu socorro, confía en su callado en medio de caminar en el valle de la sombra de muerte, no racionalices lo que te sucede, aprende, perdona, arrepiéntete, haz lo que la Palabra dice, y luego solo confía que Dios te lleva de Su Mano, suelta en Él tus cargas, y descansa mientras esta leve y momentánea tribulación pasa. Él inició la obra, Él la perfecciona hasta que un día le veamos cara a cara, ten esa certeza, Él nos sostiene.

Publicado por

elblogdesusanadecano

Pecadora redimida por Gracia, viviendo para Él, por Él y en Él. Su Palabra es lumbrera y verdad a mi camino mientras espero a mi Redentor.

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