MEDITACIONES DE MI ALMA

2018-04-16 18.27.56

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”

Todos pasamos por situaciones difíciles.  Si algo tenemos en común todos los seres humanos es el sufrimiento, es el dolor, son las pruebas de todo tipo.  Nadie en la faz de la tierra es inmune a ello, ni puede escapar.  Aún si viviéramos en una isla solos, sufriríamos cualquier otro tipo de aflicción por el clima o la misma naturaleza.

Si nos detenemos un poco y meditamos en nosotras mismas, en como respondemos, si somos sinceras llegaríamos a una conclusión: Cuando llevo una vida enfocada en mí, ya sea porque me estimo demasiado o porque no creo tener un valor, respondo así: cuestiono a Dios, me auto compadezco, culpo, me enojo por injusticia, me afano, brota  amargura, me ofusco porque no entiendo, dejo de orar, me quejo, me entristezco, tengo temor, y recurro a personas o cosas o caigo en los mismos patrones pecaminosos.

En mucho tiempo yo fui así … quería una explicación inmediata para todo, buscaba responsables, quería saber que significaba, y me desesperaba porque Dios parecía ausente de mi situación. Mi mismo afán era mi señor.  Hasta que Él me abrió mis ojos a mi necesidad real, operó mi corazón y me iluminó Su Palabra. Allí abracé y comprendí más estos versos.  Tuvieron y tienen un valor más profundo y valioso, aún más que la solución de las situaciones.  Mi corazón se llenó de humildad al encontrarme con Cristo, me sentí avergonzada de mi altanería y soberbia porque mi dolor era más grande que mi fe.  Y mi ensimismamiento más grande que Su Gracia, la cual claramente no había comprendido.

Dios no está obligado a contestarme siempre, Sus caminos no son mis caminos y sus pensamientos no son los míos (Isaías 55:8).  Tristemente, muchas veces tuve que reconocer que mi confianza no estaba puesta en Él, aunque oraba a Él, aunque a otros les decía: Estoy bien, Dios hará y todo el léxico cristiano. Ahora medito sinceramente escarbando mi corazón engañoso, que simplemente siempre he querido mi voluntad aunque parezca muy buena y lógica no quería aceptar lo que estaba pasando y menos si yo no hice “algo malo”. Entonces ¿porqué Dios lo permitía?, si “YO” lo hice bien, si “YO” me he portado “bien”, si “YO” he hecho, he hecho, he hecho … Si, claro, PERO olvidé que CRISTO YA HIZO, TODO FUE HECHO PARA EL, EN EL Y POR EL. (Hebreos 2:9; 5:9; Col 1:16)

Cuando entiendes que la palabra no es acerca de ti, sino acerca de Cristo TODO, ABSOLUTAMENTE TODO CAMBIA. Y es allí donde “Bástate mi Gracia” del verso 9 cobra total sentido. Cuando entiendes el verdadero evangelio que es acerca de Cristo, entiendes SU GRACIA. En medio de toda circunstancia difícil, debo recordar su Gracia. Es esa cama donde puedo reposar, donde puedo perdonar, donde puedo esperar, donde puedo meditar. Si mi mirada está en el poder de Cristo, Su Gracia me es suficiente y todo se torna a Él, tanto la solución como el propósito, que seguramente es una enseñanza para mí que traerá paz y perfeccionamiento para Su Gloria. Aún si no conozco la razón, así como pasó en la vida del sufriente Job.

Entonces ahora no me quejo, sino que espero. No me desespero, sino que confío. No me alejo, sino que creo. No dejo de orar, sino que oro más. No me veo a mí, sino que veo al autor y consumador de la fe en quien toda mi esperanza esta puesta para que Su buena, agradable y perfecta voluntad se lleve a cabo.  Todos los días lucharemos contra la necesidad de ser nuestro señor, de olvidarnos de la Gracia y enfocarnos en nosotras, el pecado que aún mora en nosotras nos engaña diciendo que yo soy suficiente y merezco la justicia de Dios.  Nada más alejado de la realidad. Merezco nada, y aún así soy coheredera con Cristo. Soy tan injusta, pero Dios me ha hecho justicia en Cristo al imputarla a mi vida por medio de Su obra en la Cruz. Si tu enfoque eres tu mismo, seguro te vas a desgastar, pero si tu enfoque es Cristo, descansarás y aprenderás, porque Él es la fuente de agua viva, inagotable, llena de Gracia para que por esa Gracia puedas vivir para Su Gloria.

No fuimos diseñadas para ser señoras o señores de nuestra vida, no somos suficientes para llevar todas las cargas, ni somos omniscientes para saber el futuro, Cristo es el Señor y el Salvador, el Único.

Su poder se perfecciona en nuestra debilidad … “Él habita en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” Isaías 57:15b

Publicado por

elblogdesusanadecano

Pecadora redimida por Gracia, viviendo para Él, por Él y en Él. Su Palabra es lumbrera y verdad a mi camino mientras espero a mi Redentor.

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