¿CÓMO PUEDO APOYAR A MI ESPOSO DESALENTADO?

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Proverbios 31:25–26 “Está vestida de fortaleza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro. NTV 26 Abre su boca con sabiduría, Y hay enseñanza de bondad en su lengua.” NBLH

Una de las cosas más difícil para el ser humano es morir a sí mismo por el bien de otro … no se ustedes pero para mí ha sido un reto toda mi vida. Todos somos egoístas por naturaleza, porque tenemos un sentido de preservación, un sentido de control y rebeldía a toda ley que se opone a nuestros deseos. Cuando crees en la obra de Jesús en la Cruz, El Espíritu Santo te ayuda a responder en muerte a ti misma, tal cual Él lo hizo por nosotras, aun siendo inmerecedoras de Su Gracia y Misericordia.

“Es necesario que El crezca, y que yo disminuya” Juan 3:30 NBLH … La vida de Jesús un ejemplo maravilloso de servicio. Si amamos al Señor y nuestro fundamento y fuente es Él (Juan 15:5,10; Juan 4:13–15) entonces, amar y servir no será una carga tan pesada, Su Espíritu nos ayuda y guía.

Entonces el Señor Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada.” Génesis 2:18 NBLH

Dios es tan sabio que todo lo hizo con un maravilloso propósito para Su Gloria. Leerlo es hermoso, escucharlo en un sermón es edificante, pero regresamos a casa quizás a unos hijos que hoy decidieron organizar la tercera guerra mundial, a un esposo cansado, agobiado, preocupado por la provisión, y aplicar esta revelación hermosa no es tan fácil ni agradable.

Entonces quiero dejarte estas tres cosas para que puedas alentar a tu esposo como la ayuda adecuada que Él nos ha diseñado a ser.

1.PASAR TIEMPO EN LA PALABRA

El Señor es nuestra fortaleza lo necesitamos diariamente y en todo momento. Correr a Su Palabra, a sus pies en oración porque queremos beber de Su fuente. Necesitamos recordar que separadas de Él NADA podemos hacer (Juan 15:5). En medio de la rutina de la vida, y de la rapidez con que se tornan los días, como hijas de Dios necesitadas nuestra prioridad es vivir en relación con el Señor. He notado que cuando no tengo esta relación como mi prioridad por sobre todas las cosas que realizo y pienso, todo el día lucho con mis fuerzas, mis ideas, mis pensamientos esperando que Dios me siga en ellas. Para alentar a mi esposo vivir guiada por El Espíritu Santo (Romanos 8:5b, 11), para aconsejarle correctamente necesito tener las Palabras del Señor en mi corazón y en mi boca, para amarle cuando no está en su mejor momento. Necesito llenar mi alma y mente de Sus palabras, como dice Juan 6:63, 68: “ El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que Yo les he hablado son espíritu y son vida. Simón Pedro Le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”

2. RECORDAR EL EVANGELIO

En la búsqueda diaria a nuestro Creador, ¿qué oraremos? ¿qué buscaremos? He entendido, que recordarme el evangelio todos los días es la respuesta a todo lo que no controlo, a someter mis deseos y a toda actitud que es contraria a la Palabra (enojo, ira, mentira, orgullo, egoísmo). Recordar que tanto mi esposo como yo necesitamos el evangelio es crucial y me regresa a mi posición de necesitada, de humildad y de servicio. Cuando recuerdo todos los días y regreso a la Cruz, recuerdo que yo fui hija de ira, que anduve muerta en mis delitos y pecados y que Cristo A PESAR DE, me escogió, me llamó, me perdonó, me amó y me justificó, entonces puedo extender esa gracia a mi esposo, porque no deseo hacer mi justicia, porque ya me fue hecha y dada en Cristo. Ambos necesitamos de un Señor y un Salvador. Ser hija de Dios no fue solo un día que hice una oración, ser hija de Dios es recordar todo el tiempo que soy miembro de su familia a precio de Sangre Preciosa, admirarme de ello, contentarme con las situaciones porque hay más gozo en haber sido salvada y otorgada una identidad eterna, más que ganar discusiones y tener la razón. Esto no ayudará a alentar a nuestro esposo de una manera humilde, sabia, amorosa que muestra el evangelio, la gracia y la misericordia que yo también necesito diariamente, porque sigo siendo una pecadora como él.

Y si tu esposo no es convertido, es una buena oportunidad para mostrarle el evangelio de igual manera con tu proceder (1 Pedro 3:1–2). Puede que lo que él está pasando sea sencillo a tus ojos, o es algo que él mismo se buscó, pero tú no eres su juez, tu eres su compañera, amiga, su ayuda idónea, (ayuda es servicio), entonces lo tratarás de la manera que el amor y la misericordia de Dios te trató y trata a ti: te perdona y te ama. Se prudente, hay momentos para hablar y otros para orar y esperar, hacer esto también demuestra en quien confías y de Quien viene tu fortaleza.

3. AYUDA IDÓNEA

Muchas de nosotras, o si eres como yo, podemos luchar con el rol de “señora de la razón”, pero créeme que la mayor parte del tiempo, aunque tengas razón, Dios te pide que escojas la paz sobre tu razón y te sometas a Su sabiduría para ser una mujer prudente. ¡De eso se trata todo esto! Así presento el evangelio a mi esposo, y los otros espectadores de mi casa: mis hijos. Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo, y por ESA necesidad nosotras surgimos como un plan ideal de Dios para el hombre (1 Corintios 11:9), para nuestro esposo. ¡Imagínate que gran responsabilidad delante de Dios! Él nos creó primeramente para la alabanza de Su Gloria (Efesios 1:4–5) pero para que realicemos una función y esta es la principal, surgimos de una gran necesidad para nuestro esposo. Naturalmente, esto no nos sale tan fácil, pues el pecado aún nos rige muchas veces, pero por ello el paso 2, recordar el evangelio en tu vida te ayudará a ver a Cristo como tu sostén. Proverbios 14:1 dice: “La mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus manos la destruye”. Tu sabiduría fluye del temor al Señor, cuando eres sabia y prudente, confías y esperas en el Señor honramos Su nombre en nuestro rol. Hay diversas situaciones que como esposas atravesamos, sin embargo, si tienes en mente estos tres puntos las decisiones, tus acciones funcionarán para la gloria de Dios y eso siempre se tornará en un bien para nosotras. Cuando entiendes que vives para el Señor, que tu fuente y fundamento es Él, entonces dar a tu esposo consejo, amor, tu hombro, incluso tu silencio, es parte de cumplir tu rol de ayuda idónea, o ayuda adecuada.

Mujeres, engrandezcamos el Nombre de Aquel que nos compró para ser de Él, en medio de la necesidad de nuestro esposo. Nuestra sabiduría al hablar, nuestra vestidura de fortaleza será de tanto bien para él. Quizás no recibas el resultado que esperas, pero no das para recibir, das porque ya has recibido y estás completa en Cristo. CONFIA que Dios todo lo ve, todo lo sabe, confía que estas sirviendo a Dios primeramente y que de Él ya vino tu recompensa cuando envío a Cristo a morir en tu lugar. Estoy segura que si la motivación de tu corazón es alentarlo en momentos difíciles, podrás dar ese amor que exhorta y consuela como el que Jesús nos da a través de Su Espíritu todos los días.

Publicado por

elblogdesusanadecano

Pecadora redimida por Gracia, viviendo para Él, por Él y en Él. Su Palabra es lumbrera y verdad a mi camino mientras espero a mi Redentor.

2 comentarios en “¿CÓMO PUEDO APOYAR A MI ESPOSO DESALENTADO?”

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