ALENTADAS A VIVIR PARA CRISTO

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No hay duda que si crees en Cristo deseas vivir para Él. Pero por nuestro corazón pecaminoso en medio de un mundo caído,  puede resultar “religioso” o contracultural, por tanto no es fácil.  Hay dos implicaciones que debes tomar en cuenta para meditar:

  • “Si me amas, guardad mis mandamientos” Juan 14:15 RV60

  • “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz CADA DIA y sígame” Lucas 9:23 RV60 (Énfasis añadido)


¿Has considerado el costo de seguir a Cristo, vivir para Él y hacer Su Voluntad? La Biblia dice: ” Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, A VER SI TIENE lo que necesita para acabarla?” Lucas 14:28 RV60 (Énfasis añadido)

No es fácil en nuestras fuerzas y confiando en nosotras mismas.  SIN EMBARGO, luego de su resurrección, Jesús prometió no dejarnos solas sino que enviaría a un Consolador para semejante tarea (Juan 17:7-8, 13). ¿Cuál? Que puedas guardar sus mandamientos y morir a ti cada día para que Él crezca. Él pone el querer como el hacer a través de nuestra santificación como sello que somos de Él.

Al creer en Cristo, entiendes que fuiste creada primordialmente para glorificarlo y vivir para Él. TODO tiene que ver con Cristo, Su Espíritu que viene a morar en ti desea hacer Su Voluntad, pero nuestra carne pelea todo el tiempo para no hacerla (Romanos 7). Dios en Su perfecta Soberanía, ha trazado una plan para tu vida, tus días están escritos en el libro de la Vida. Por tanto, Él nunca perderá tu alma, pero si la perfeccionará (Filipenses 3). Somos necios por naturaleza, nos encanta darle rienda suelta a toda emoción, enojo, chisme, venganza, gritería, auto conmiseración, etc… a veces hasta inconscientemente estas emociones, que son reacciones de nuestros pensamientos, nos dominan cuando dejamos a un lado de obedecer la Palabra de Dios. La Biblia nos instruye en todo para vivir una vida cristiana. No solo descubre los motivos escondidos de nuestro corazón (Salmos 19 y Hebreos 4) sino también es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia 2 Timoteo 3:16. Así que no solo nos dejó a Su Espíritu, que es Él mismo para poner en nosotros el querer como el hacer, sino también nos dejó Su Palabra, su Voz escrita para guiarnos en todo lo que necesitamos.  Cristo es la Palabra Viva, y Él es todo lo que necesitamos.

No me dejarás mentir, que lastimosamente por esa necedad humana no es fácil transitar por esta vida. Nuestra oración no es: dame a Cristo. Es: dame un mejor matrimonio, dame un mejor trabajo, dame un hijo, dame dinero, dame y dame, aun con las mejores intenciones nos perdemos en pensar que necesitamos estas cosas para sentirnos satisfechas, valoradas y con propósito.  Hoy solo quiero regresarte a la Verdad de la Palabra. Morir a nosotras se produce a través de muchos “no”.  Morir a nosotras para correr a Su Palabra se produce a través de pegarnos contra la pared gracias a nuestros razonamientos.  Alentarnos a vivir para Él es reconocer cuánto lo necesito, no solo en medio de las tristezas pero también en las alegrías.

Bendito Dios que no solo nos escoge, sino también nos ha dejado a Él mismo para guiarnos en todo, fortalecernos cuando pareciera que no podemos seguir adelante pero sobre todo para obedecerlo aún cuando nuestra carne dirige nuestra atención a nosotros mismos o nuestros deseos. Y, esto ¡es bueno para nuestra alma!

Así que si tu deseo es vivir para Cristo, sepas que no será fácil PERO EL TE SOSTIENE CON LA DIESTRA DE SU JUSTICIA (Salmos 18:35).  No eres más o menos pecador que otros, solo porque pecas diferente. Tu amor a Dios no se trata de palabras, se trata de hechos, no hechos públicos necesariamente, sino que empiezas por orar todos los días, leer Su Palabra como ese alimento primordial, y caminas en esas buenas obras que Él ya preparó de antemano. Cobra ánimo, y vive con el gozo de Su Salvación para tu vida, porque Cristo es suficiente para ti y en Él estás completo y sellado para Su Gloria Eterna.

¡Glorioso y bendito sea Jesucristo porque a través de Su Obra es que podemos caminar en Su Voluntad! ¡Gloria  por siempre a Jesús Nuestro Señor!

MEDITACIONES DE MI ALMA

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“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”

Todos pasamos por situaciones difíciles.  Si algo tenemos en común todos los seres humanos es el sufrimiento, es el dolor, son las pruebas de todo tipo.  Nadie en la faz de la tierra es inmune a ello, ni puede escapar.  Aún si viviéramos en una isla solos, sufriríamos cualquier otro tipo de aflicción por el clima o la misma naturaleza.

Si nos detenemos un poco y meditamos en nosotras mismas, en como respondemos, si somos sinceras llegaríamos a una conclusión: Cuando llevo una vida enfocada en mí, ya sea porque me estimo demasiado o porque no creo tener un valor, respondo así: cuestiono a Dios, me auto compadezco, culpo, me enojo por injusticia, me afano, brota  amargura, me ofusco porque no entiendo, dejo de orar, me quejo, me entristezco, tengo temor, y recurro a personas o cosas o caigo en los mismos patrones pecaminosos.

En mucho tiempo yo fui así … quería una explicación inmediata para todo, buscaba responsables, quería saber que significaba, y me desesperaba porque Dios parecía ausente de mi situación. Mi mismo afán era mi señor.  Hasta que Él me abrió mis ojos a mi necesidad real, operó mi corazón y me iluminó Su Palabra. Allí abracé y comprendí más estos versos.  Tuvieron y tienen un valor más profundo y valioso, aún más que la solución de las situaciones.  Mi corazón se llenó de humildad al encontrarme con Cristo, me sentí avergonzada de mi altanería y soberbia porque mi dolor era más grande que mi fe.  Y mi ensimismamiento más grande que Su Gracia, la cual claramente no había comprendido.

Dios no está obligado a contestarme siempre, Sus caminos no son mis caminos y sus pensamientos no son los míos (Isaías 55:8).  Tristemente, muchas veces tuve que reconocer que mi confianza no estaba puesta en Él, aunque oraba a Él, aunque a otros les decía: Estoy bien, Dios hará y todo el léxico cristiano. Ahora medito sinceramente escarbando mi corazón engañoso, que simplemente siempre he querido mi voluntad aunque parezca muy buena y lógica no quería aceptar lo que estaba pasando y menos si yo no hice “algo malo”. Entonces ¿porqué Dios lo permitía?, si “YO” lo hice bien, si “YO” me he portado “bien”, si “YO” he hecho, he hecho, he hecho … Si, claro, PERO olvidé que CRISTO YA HIZO, TODO FUE HECHO PARA EL, EN EL Y POR EL. (Hebreos 2:9; 5:9; Col 1:16)

Cuando entiendes que la palabra no es acerca de ti, sino acerca de Cristo TODO, ABSOLUTAMENTE TODO CAMBIA. Y es allí donde “Bástate mi Gracia” del verso 9 cobra total sentido. Cuando entiendes el verdadero evangelio que es acerca de Cristo, entiendes SU GRACIA. En medio de toda circunstancia difícil, debo recordar su Gracia. Es esa cama donde puedo reposar, donde puedo perdonar, donde puedo esperar, donde puedo meditar. Si mi mirada está en el poder de Cristo, Su Gracia me es suficiente y todo se torna a Él, tanto la solución como el propósito, que seguramente es una enseñanza para mí que traerá paz y perfeccionamiento para Su Gloria. Aún si no conozco la razón, así como pasó en la vida del sufriente Job.

Entonces ahora no me quejo, sino que espero. No me desespero, sino que confío. No me alejo, sino que creo. No dejo de orar, sino que oro más. No me veo a mí, sino que veo al autor y consumador de la fe en quien toda mi esperanza esta puesta para que Su buena, agradable y perfecta voluntad se lleve a cabo.  Todos los días lucharemos contra la necesidad de ser nuestro señor, de olvidarnos de la Gracia y enfocarnos en nosotras, el pecado que aún mora en nosotras nos engaña diciendo que yo soy suficiente y merezco la justicia de Dios.  Nada más alejado de la realidad. Merezco nada, y aún así soy coheredera con Cristo. Soy tan injusta, pero Dios me ha hecho justicia en Cristo al imputarla a mi vida por medio de Su obra en la Cruz. Si tu enfoque eres tu mismo, seguro te vas a desgastar, pero si tu enfoque es Cristo, descansarás y aprenderás, porque Él es la fuente de agua viva, inagotable, llena de Gracia para que por esa Gracia puedas vivir para Su Gloria.

No fuimos diseñadas para ser señoras o señores de nuestra vida, no somos suficientes para llevar todas las cargas, ni somos omniscientes para saber el futuro, Cristo es el Señor y el Salvador, el Único.

Su poder se perfecciona en nuestra debilidad … “Él habita en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” Isaías 57:15b

¿CÓMO PUEDO APOYAR A MI ESPOSO DESALENTADO?

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Proverbios 31:25–26 “Está vestida de fortaleza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro. NTV 26 Abre su boca con sabiduría, Y hay enseñanza de bondad en su lengua.” NBLH

Una de las cosas más difícil para el ser humano es morir a sí mismo por el bien de otro … no se ustedes pero para mí ha sido un reto toda mi vida. Todos somos egoístas por naturaleza, porque tenemos un sentido de preservación, un sentido de control y rebeldía a toda ley que se opone a nuestros deseos. Cuando crees en la obra de Jesús en la Cruz, El Espíritu Santo te ayuda a responder en muerte a ti misma, tal cual Él lo hizo por nosotras, aun siendo inmerecedoras de Su Gracia y Misericordia.

“Es necesario que El crezca, y que yo disminuya” Juan 3:30 NBLH … La vida de Jesús un ejemplo maravilloso de servicio. Si amamos al Señor y nuestro fundamento y fuente es Él (Juan 15:5,10; Juan 4:13–15) entonces, amar y servir no será una carga tan pesada, Su Espíritu nos ayuda y guía.

Entonces el Señor Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada.” Génesis 2:18 NBLH

Dios es tan sabio que todo lo hizo con un maravilloso propósito para Su Gloria. Leerlo es hermoso, escucharlo en un sermón es edificante, pero regresamos a casa quizás a unos hijos que hoy decidieron organizar la tercera guerra mundial, a un esposo cansado, agobiado, preocupado por la provisión, y aplicar esta revelación hermosa no es tan fácil ni agradable.

Entonces quiero dejarte estas tres cosas para que puedas alentar a tu esposo como la ayuda adecuada que Él nos ha diseñado a ser.

1.PASAR TIEMPO EN LA PALABRA

El Señor es nuestra fortaleza lo necesitamos diariamente y en todo momento. Correr a Su Palabra, a sus pies en oración porque queremos beber de Su fuente. Necesitamos recordar que separadas de Él NADA podemos hacer (Juan 15:5). En medio de la rutina de la vida, y de la rapidez con que se tornan los días, como hijas de Dios necesitadas nuestra prioridad es vivir en relación con el Señor. He notado que cuando no tengo esta relación como mi prioridad por sobre todas las cosas que realizo y pienso, todo el día lucho con mis fuerzas, mis ideas, mis pensamientos esperando que Dios me siga en ellas. Para alentar a mi esposo vivir guiada por El Espíritu Santo (Romanos 8:5b, 11), para aconsejarle correctamente necesito tener las Palabras del Señor en mi corazón y en mi boca, para amarle cuando no está en su mejor momento. Necesito llenar mi alma y mente de Sus palabras, como dice Juan 6:63, 68: “ El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que Yo les he hablado son espíritu y son vida. Simón Pedro Le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”

2. RECORDAR EL EVANGELIO

En la búsqueda diaria a nuestro Creador, ¿qué oraremos? ¿qué buscaremos? He entendido, que recordarme el evangelio todos los días es la respuesta a todo lo que no controlo, a someter mis deseos y a toda actitud que es contraria a la Palabra (enojo, ira, mentira, orgullo, egoísmo). Recordar que tanto mi esposo como yo necesitamos el evangelio es crucial y me regresa a mi posición de necesitada, de humildad y de servicio. Cuando recuerdo todos los días y regreso a la Cruz, recuerdo que yo fui hija de ira, que anduve muerta en mis delitos y pecados y que Cristo A PESAR DE, me escogió, me llamó, me perdonó, me amó y me justificó, entonces puedo extender esa gracia a mi esposo, porque no deseo hacer mi justicia, porque ya me fue hecha y dada en Cristo. Ambos necesitamos de un Señor y un Salvador. Ser hija de Dios no fue solo un día que hice una oración, ser hija de Dios es recordar todo el tiempo que soy miembro de su familia a precio de Sangre Preciosa, admirarme de ello, contentarme con las situaciones porque hay más gozo en haber sido salvada y otorgada una identidad eterna, más que ganar discusiones y tener la razón. Esto no ayudará a alentar a nuestro esposo de una manera humilde, sabia, amorosa que muestra el evangelio, la gracia y la misericordia que yo también necesito diariamente, porque sigo siendo una pecadora como él.

Y si tu esposo no es convertido, es una buena oportunidad para mostrarle el evangelio de igual manera con tu proceder (1 Pedro 3:1–2). Puede que lo que él está pasando sea sencillo a tus ojos, o es algo que él mismo se buscó, pero tú no eres su juez, tu eres su compañera, amiga, su ayuda idónea, (ayuda es servicio), entonces lo tratarás de la manera que el amor y la misericordia de Dios te trató y trata a ti: te perdona y te ama. Se prudente, hay momentos para hablar y otros para orar y esperar, hacer esto también demuestra en quien confías y de Quien viene tu fortaleza.

3. AYUDA IDÓNEA

Muchas de nosotras, o si eres como yo, podemos luchar con el rol de “señora de la razón”, pero créeme que la mayor parte del tiempo, aunque tengas razón, Dios te pide que escojas la paz sobre tu razón y te sometas a Su sabiduría para ser una mujer prudente. ¡De eso se trata todo esto! Así presento el evangelio a mi esposo, y los otros espectadores de mi casa: mis hijos. Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo, y por ESA necesidad nosotras surgimos como un plan ideal de Dios para el hombre (1 Corintios 11:9), para nuestro esposo. ¡Imagínate que gran responsabilidad delante de Dios! Él nos creó primeramente para la alabanza de Su Gloria (Efesios 1:4–5) pero para que realicemos una función y esta es la principal, surgimos de una gran necesidad para nuestro esposo. Naturalmente, esto no nos sale tan fácil, pues el pecado aún nos rige muchas veces, pero por ello el paso 2, recordar el evangelio en tu vida te ayudará a ver a Cristo como tu sostén. Proverbios 14:1 dice: “La mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus manos la destruye”. Tu sabiduría fluye del temor al Señor, cuando eres sabia y prudente, confías y esperas en el Señor honramos Su nombre en nuestro rol. Hay diversas situaciones que como esposas atravesamos, sin embargo, si tienes en mente estos tres puntos las decisiones, tus acciones funcionarán para la gloria de Dios y eso siempre se tornará en un bien para nosotras. Cuando entiendes que vives para el Señor, que tu fuente y fundamento es Él, entonces dar a tu esposo consejo, amor, tu hombro, incluso tu silencio, es parte de cumplir tu rol de ayuda idónea, o ayuda adecuada.

Mujeres, engrandezcamos el Nombre de Aquel que nos compró para ser de Él, en medio de la necesidad de nuestro esposo. Nuestra sabiduría al hablar, nuestra vestidura de fortaleza será de tanto bien para él. Quizás no recibas el resultado que esperas, pero no das para recibir, das porque ya has recibido y estás completa en Cristo. CONFIA que Dios todo lo ve, todo lo sabe, confía que estas sirviendo a Dios primeramente y que de Él ya vino tu recompensa cuando envío a Cristo a morir en tu lugar. Estoy segura que si la motivación de tu corazón es alentarlo en momentos difíciles, podrás dar ese amor que exhorta y consuela como el que Jesús nos da a través de Su Espíritu todos los días.